Hoy es doce de diciembre, la fecha clave de mi primera (y de momento única) novela. La publiqué el 12 de diciembre de 2009. Han pasado ya seis años desde entonces y sigo creyendo en la literatura. 12 diciembre 2015
Feliz doce de diciembre
Hoy es doce de diciembre, la fecha clave de mi primera (y de momento única) novela. La publiqué el 12 de diciembre de 2009. Han pasado ya seis años desde entonces y sigo creyendo en la literatura. 06 diciembre 2015
Calles y parques
los parques donde se nos hacía de noche la noche y a oscuras,
las farolas que nos miraban a modo de estrellas,
mis labios cuando se estrellaban contra los tuyos,
tus ojos,
tu forma de mirarme;
eras esas ojeras y yo era las hojas de los árboles,
marearme al verte
entre tanto verde.
Éramos el blanco y el negro,
éramos iguales.
Pero ahora los parques solos lloran a las calles tristes:
no hay blanco ni negro,
todo es gris.
02 diciembre 2015
Sueños, música y libros
25 noviembre 2015
Porque no puedo estudiar, escribo
Fui un semáforo y evité un accidente. Era una enfermera que cuida de una niña recién nacida, huérfana.
Fui fuego en la hoguera. Era las olas del mar, balanceándose y bailando al son de la brisa de verano en la noche de San Juan.
No tengo ni idea de quién fui ni de quién era, pero de lo que estoy seguro es de que hoy en día soy
16 noviembre 2015
Más cosas para continuar noviembre
02 noviembre 2015
Cosas varias para empezar noviembre
Por otro lado, sigo practicando algo de magia. Por eso la foto que acompaña a estas palabras. Y estoy en Snapchat como quikedb, por si queréis seguirme y eso.
Otra cosa que me viene a la cabeza ahora: los viernes por la noche podéis escucharme recomendando música indie en La Habitación 213, un programa de radio online de @Kilfer. De momento he hablado de Lara Morello, Virginia Maestro, Davile Matellán, Dr. Sapo, Gonzalo Alcina y Oscar Hoyos. ¿Me recomendáis algo para este viernes? Ahí tenéis la caja de comentarios para recomendar algo.
30 octubre 2015
Espera
y media para volver,
tres minutos más,
o menos,
y el tiempo pasa
y la vida pasa,
y antes
uva
y antes
racimo
y antes
árbol
y antes
semilla.
Todo era antes una semilla
esperar al metro
era una semilla,
los minutos
eran semillas,
el tiempo
semilla.
Me queda una hora-semilla para llegar a mi destino.
Mi destino
era semilla.
Tú eras una semilla
y no sabías
de quién eras
antes de ser tuya.
La tierra dejó de ser madre
en el mismo instante
en el que fue semilla.
No entiendo cómo seguimos creciendo juntos.
23 octubre 2015
Puntos de vista
Vivo en el país de la hipocresía y la picaresca,
donde el más listo es el que mejor miente,
el que más roba,
el genio del engaño.
Vivo en un país donde el éxito se mide en fracasos ajenos,
donde para crecer se pisa al otro,
se empequeñece al pequeño,
se atropella al torpe.
Vivo en un país en el que la vida es competencia,
en el que el que ayuda pierde,
el que coopera se hunde,
el salvavidas se ahoga.
Vivo en el país de las miserias tristes,
el de las vergüenzas tristes,
las bellezas tristes,
las apariencias tristes.
Vivo en un país de orgullo ineficaz,
en un cielo donde ahogarse,
un mar donde volar sin aire,
una estación de autobuses donde llorar.
Pero yo no creo en países ni fronteras,
no creo en mercados ni monedas,
yo vivo en las personas y sus sueños,
vivo en los corazones de los niños,
que no entienden de mercados ni avaricia,
que saben que jugar es el presente y no quieren hablar de futuros,
que buscan la sonrisa en el abrazo,
que meten goles a la tristeza de la pensión de sus abuelos,
que saben que la vida es compartir
un bocadillo
en el recreo.
El problema siempre fue crecer por dentro.
14 octubre 2015
Me llamo Arnold
Pasarse la vida buscando a alguien que no existe. Podría ser el argumento de una película indie de nombre Arnold sigue buscando a su amigo imaginario Spencer. También puede ser lo que vivimos algunos todos los días de nuestra vida, esperando encontrar nuestra media naranja, una Ella idílica e imposible que colma nuestros sueños. Un ojalá al que no se llegará nunca. Pasarse la vida buscando a alguien que no existe. Supongo que poco a poco vas encontrando gente y te vas conformando. Que las chicas con las que te cruzas no están tan mal. Vale, no son Ella, pero no hay que ser tan exigentes. ¿O sí? Arnold no se conforma con sus amigos del colegio para niños especiales, él tiene que encontrar a Spencer. Y se escapa de su colegio en Chicago o en Nueva York y se pone rumbo a Indiana o Iowa o Texas para encontrar a su amigo perdido.
Pasarse la vida buscando a alguien que no existe. Buscar puede ser el problema. Buscar nos hace enfocarnos en un objetivo y no ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Quizás te des cuenta de ello y cambies una sola palabra: pasarse la vida esperando a alguien que no existe.
Has pasado de la búsqueda activa a la espera pasiva. Y esperas, y esperas, y te frustras. Te cansas, te marchitas, te pudres. Esperar es limitarse a existir, a ser. Vagas de un lado a otro sin que nada te apasione, mirando a cada chica con la esperanza de que fuera Ella, pero por mucho que esperas, nada llega, ninguna parece ser la adecuada. Arnold espera a Spencer en una parada de autobús, convencido de que el próximo autobús traerá a su amigo con una maleta bajo el brazo. Pero llega un bus y Spencer no baja. Otro bus, y tampoco está. Y otro. Y otro. Se hace de noche y Arnold sigue esperando, sin ganas pero sin rendirse, porque no tiene otro sitio a donde ir. La esperanza ya ha muerto pero la espera es cómoda y no exige esfuerzo, no hay que hacer nada más.
Pasarse la vida buscando a alguien que no existe. Pasarse la vida esperando a alguien que no existe.
Pasarse la vida siendo alguien que no existe.
Quizás la solución está en convertirse en eso que buscas y esperas. Quizás el narcisismo sea la mejor manera de amar hasta que no te soportes a ti mismo, sabiendo que no eres Ella porque Ella no existe y, por tanto, tú tampoco. Quizás estemos hablando de la autodestrucción.
Arnold salta desde lo alto del puente para abrazar a Spencer, su reflejo en el agua, antes de darse cuenta de que no sabe nadar.
11 octubre 2015
Fantasmas
en sueños
y no saber qué decirte qué tocarte
qué quererte
qué tristeza acariciarte
qué besos ahorcarte
qué te pasa qué demonios
te acompañan ahora en la cama
has cambiado mucho
desde que no te sueño
hay algo que tengo que decirte
me dices
pero
siempre hemos confiado el uno en el otro
te digo
dime lo que te pasa
es complicado
me dices
lo siento mucho
y te vas y me dejas solo en el sueño
que se vuelve pesadilla
aparecen los fantasmas
las zarzas ardientes
los llantos de niños
las amenazas de muerte
los vasos ni medio llenos ni medio vacíos
los vasos hechos añicos por los suelos
una sonrisa triste en tu cara mientras te vas
te vas te vas
te has ido
estoy solo
otra vez
tu fantasma me sigue cuidando por las noches
no sé si es un ángel de la guarda
o tu demonio buscando cuándo acabar conmigo




