04 septiembre 2014

No tengo nada (poema)

No tengo nada.
Quítame todo lo que quieras
si quieres.
No llevo nada.
Sólo un par de folios con apuntes
de una asignatura que no apruebo
y un par de libros de poemas
que cuestan poco
aunque valen mucho.
No tengo nada.
Las gafas no te dejarán ver,
pero puedes quedártelas
si quieres.
Tampoco hay nada interesante que ver si me quitas mi ropa,
que no es de marca.
Quédatela.
Puedes llevarte lo que quieras,
que no tengo nada.
Porque sólo tengo palabras y versos
y a una chica en la cabeza,
una chica cada año,
cada mes,
cada día,
cada rato.
No tengo nada.
Porque sólo tengo sueños desgastados,
ideas impracticables,
proyectos a medias,
nada.
Que no,
que no soy el tío apropiado para que me robes.
El corazón.
Por favor,
no me robes
el corazón.
Que es lo único que tengo.
Puedes hacer lo que quieras con todo lo demás.

Quike D-B

01 septiembre 2014

No te pido que lo entiendas (poema)

El mundo se hizo por y para ella
y eso es una ciencia exacta
que nadie entiende.

Y es normal que no lo entiendas
porque no la has visto parpadear
ni has visto cómo se toca el pelo
mientras sonríe
sonrojada,
ni has visto el amanecer de sus labios
ni la noche en sus pupilas
ni la brecha entre la vida
y la muerte
de sus pestañas.

No la has visto caminar a tu lado
y que la acera se alce sobre precipicios
aunque sabes que ella va a salvarte,
a salvarse.

No la has visto sonreír y romper fronteras
ni conoces el perfecto ritmo de sus pasos.
Que por ella se escriben todas las melodías,
por ella cantan los pájaros.

Por ella sale el sol
y por verla dormir se esconde
aunque ella no le da ese privilegio.
Que no duerme
porque verla dormir es demasiado bonito.

No lo entiendes,
pero el mundo se hizo
para que ella pudiera pasear por él
y que todos girasen la cabeza a su paso.

No te pido que lo entiendas,
sólo tienes que saberlo.

Quike D-B

16 agosto 2014

Echar de menos

El pasado 31 de julio llegaban mis amigos y comenzaba lo que iba a ser una quincena inolvidable. Porque han sido quince días cargados de anécdotas, de todo tipo. Porque lo mejor ha sido la convivencia. Porque la amistad es el mejor regalo. Porque ha habido tiempo para salir de fiesta, tomar unas copas, tocar la guitarra, componer canciones, recitar poesía y disfrutar de la naturaleza. Porque lo mejor del verano ya ha pasado, pero no lo pienso olvidar.

Día 1
Espero a mis amigos en casa (yo ya estoy en el lugar de destino). Llegan y vamos a comer al restaurante de un hotel. Después de comer vamos a la agencia que nos proporciona las llaves del apartamento que hemos alquilado. Nos instalamos. Vamos a la playa. Cenamos unas pizzas. Acabamos el día tomando una copa en un local con ambientación surfera.

Día 2
Primer día de convivencia con los amigos. Es genial. Hemos ido a hacer compras para tener todo lo necesario para sobrevivir estos días.
También hemos salido de fiesta. A las seis de la mañana volvemos a casa.

Día 3
Hemos pasado la mañana tranquilos, hace mucho calor.
Después de comer hemos vivido una curiosa anécdota. Estábamos en la terraza cuando uno de nosotros le ha pedido el DNI a otra, para ver su foto. Es lo único para lo que alguien puede pedir un DNI. Ha sido mala su suerte porque se le ha resbalado el carnet y se ha precipitado al vacío de la terraza, desde un decimotercer piso. Además, para colmo, ha empezado a llover. Bajamos, buscamos el DNI por el jardín mientras nos mojamos, pero nada. Habrá entrado en alguna terraza. Y comienza la búsqueda piso por piso. Por suerte, el susodicho carnet de identidad apareció en uno de los pisos.
Por la noche tocaba fiesta, pero ni yo ni las dos chicas quisimos entrar en la discoteca (ya estábamos cansados) y volvimos a casa.

Día 4
Las mañanas son tranquilas. Unos van a la playa, otros nos quedamos en el apartamento (yo tengo que estudiar).
Hemos bajado a la piscina. Qué bien nos lo pasamos investigando sobre cerdos y gruñendo como cerdos todo el día. Cualquiera diría que tenemos la edad que tenemos. Hacer el cerdo, en el fondo, es muy divertido: oink, oink.
Comer a las 18:30 ya no es raro. Hemos alterado nuestro horario de comidas. Es verano, no pasa nada.
Por la tarde (o mejor dicho, más tarde) un poco de playa. Después de cenar hemos ido a tomar unas copas en un chiringuito del paseo marítimo.

Día 5
-

Día 6
La noche ha sido una pasada de fiesta porque celebramos mi cumpleaños. Sin embargo, he de admitir que me he excedido con el alcohol. Un día es un día.

Día 7
¡Es mi cumpleaños! Y aunque despierte con un dolor de cabeza impresionante y con siete llamadas perdidas, tengo que admitir que es un buen día. Cumplo 22 años, y eso ya no es poca cosa.
Hemos comido dos tortillas de patatas que nos han traído unas amigas. Tarta (helada), cumpleaños feliz y esas cosas.
Por la tarde hemos recitado poesía y hemos ido a la piscina. Después de cenar, miniconcierto. Y por la noche, todos se han ido a tomar algo menos yo. Es mi cumple y quiero descansar.

Día 8
Hoy ha sido otro día con piscina, miniconcierto, y copas tranquilamente en casa (después de descubrir que la discoteca a la que pensábamos ir no abría hoy). Lo más reseñable es que a uno de mis amigos no le carga la batería del móvil y hemos ido a que se comprara un cargador externo de baterías.

Día 9
Por la mañana he estado leyendo y haciendo un poco de meditación.
Por la tarde he tocado la guitarra con una amiga. Yo, que soy tan reacio a dar conciertos.
Por la noche, de fiesta, conocí a una chica que conocía a mis primos. Me dio un beso en la mejilla.

Día 10
¡Por fin ha llegado el que faltaba! Ya estamos todos en el apartamento y vamos a disfrutar aún más de estas vacaciones.

Día 11
Fuimos a los karts. No gané, pero tampoco quedé el último.

Día 12
Hemos ido por la noche a la playa. Ha sido una noche muy memorable. Lo hemos pasado muy bien. Aunque podría haber sido diferente, claro. Ver a tus amigos caminando por las rocas del espigón de noche asusta.

Día 13
Hoy ha sido otro día tranquilo. Hemos paseado, hemos jugado al mús y hemos decidido ir a la fiesta de la espuma de una de las discotecas de aquí. Y así ha sido. Hemos vuelto a casa cuando ya era de día, pero el consumo moderado (una copa y nada más) de alcohol hace que se disfrute más y mejor este tipo de noches.

Día 14
Despierto tarde, desayuno un té y algo de muesli. Los demás duermen. Ya queda poco para que se vayan, para que esto acabe.
Comemos macarrones con la mejor salsa del mundo (mezclar todo lo que haya en la nevera). Lo pasamos bien juntos.
Por la noche me he acostado antes que nadie. Ya no estoy soportando el nivel de salidas. A veces dormir es lo mejor.

Día 15
Hoy es el último día entero juntos. Han despertado tarde, como era de esperar. A eso de las cuatro de la tarde he ido con dos amigos a hacer un poco de senderismo por la montaña que hay aquí al lado. Las vistas son preciosas, el paisaje es una maravilla. Hay moras. Comer gratis mola.
Luego, la comida de verdad. Hemos comido tarde, lo admito; no hemos terminado hasta las ocho. Luego, conciertito. Yo también he tocado una canción propia. Está grabado en vídeo.
Hemos terminado las vacaciones (o esta parte de ellas) tomando una copa tranquilamente en la terraza de una pequeña disco-pub.

Día 16
Madrugamos. Se van. Se van. Se han ido.

Ha sido genial poder pasar estos quince días con mis amigos. Ha sido genial tener tantas anécdotas, muchas de las cuales no están aquí reflejadas. Lo bueno es que, gracias a la tecnología, hemos podido hacer fotos de todo y grabar en vídeo y en audio lo que era necesario.

Echar de menos nunca ha sido tan bonito.

Oink, oink.

06 agosto 2014

Veintidós

Otro año más. Y qué año. Ya tengo 22, los dos patitos, una edad que me asusta. Veintidós años. Quién lo diría. Si soy un chaval todavía, un adolescente en un cuerpo más viejo.

Veintidós.

Voy a tener que acostumbrarme.

25 julio 2014

Arquitectura del mar

No fuiste tú:
fueron tus olas de sirena,
tu luz de luna,
tu voz de luciérnaga,
tu sonrisa todoterreno.

Era sólo una mota de polvo en mi silencio
y me quedé huéfano de ideas tras mirarte.
No podía sino encontrarte
en cada suspiro,
y te juro que suspiré demasiado por tu culpa.

Luego vinieron los desahucios al amor,
y perder tu casa es casi peor que perder el miedo.
Y mi amor se enterró del susto,
ya no volví a ser el mismo
sin tu ausencia.

Fui arena sobre la mesa,
desiertos sobre la cama,
dos océanos bajo la almohada,
un eclipse de sonrisas para dos.
Póngame otro, por favor,
que sigo sin haberme ahogado.

Porque no fuiste tú, querida,
ojalá hubieras sido tú
y no esos ojos de pantera,
esa mirada de solsticio,
esos labios de hierbabuena,
esa boca emperatriz.

Que ya no sabía ni cómo perderme para llegar a casa,
ni como encontrar excusas para odiarte,
ni saltar sin paracaídas a tus labios.
No sabía ni el olor de tu cintura,
había olvidado el sabor de tus ojos.

Cada uno que haga lo que pueda
hasta que se quede sin fuerzas,
hasta que no nos queden horizontes,
hasta que seamos todos gatos.
Ya no nos quedan vidas
y tuvimos más de siete.

Pero no fue tu culpa.
Fue todo culpa mía
y de mis intentos de llegar a tus orillas en plena tormenta.
De querer apagar la llama de tu pelo con un beso.
De querer morir en tus labios
cuando ya estaba muerto.

No te preocupes.
La próxima vez miraré antes mi reloj de árboles
para ver si hay frutas que vivir
y cenizas que recoger.

Quike D-B

03 julio 2014

Si te hablo de vacaciones

Hace unos días terminé exámenes (esos horribles seres blancos y planos con manchitas negras en forma de letras) y ahora estoy de vacaciones. Tras un 5,7, un 7,5, un 8 y un pequeño idiota llamado 3,3 en estadística (parece que me gusta, que ya voy a la quinta convocatoria), es momento de descansar.
Las vacaciones, un tiempo de música, de libros, de amigos y de poesía. Así que aquí estoy, en casa con el nuevo disco de Linkin Park a todo volumen -combatiendo contra la música comercial de mi hermano-, disfrutando del vagueo de las vacaciones. Ayer grabé una nueva canción a la que aún tengo que añadir las voces y hacerle arreglos. Tengo algún videopoema que hacer, pero no creo que me dé tiempo durante estos días.
Pronto me iré al FIB, que este año no supone uno de los mejores festivales de España, pero aún así lo pasaremos bien. La buena compañía siempre ayuda a pasarlo bien. Y no sé. Hace mucho que no escribía así en mi blog, así, libre, así, sin guión, dejando la mente volar, pensando en el presente y en el futuro, viviendo el día a día. Que este blog estaba hecho para ir comentando mis cosas, aunque empecé a publicar poemas, canciones y movidas y se ha convertido en un rincón donde guardarlo todo. Que está muy bien. A veces hace falta.
Porque no todo se puede decir en poemas y a veces no hay notas de una canción que sean capaces de expresar lo que uno piensa. Que estoy feliz. Que aunque me ha quedado una, este curso no ha ido tan mal al fin y al cabo. Y había ganas de vacaciones.

Fuera llueve. La lluvia me gusta, no sé por qué. Me inspira. Ya he escrito unos cuantos poemas ambientados en días de lluvia. Tiene algo mágico. La lluvia es música y no puedes evitarlo. Viva la improvisación.
Qué bueno es The Hunting Party. ¿Puede uno enamorarse de un disco de música? Que no digo que yo lo haya hecho, sólo pongo la pregunta encima de la mesa. Una mesa de mármol, un ladrillazo en la cabeza, sangre saliendo por la nariz de un niño, un corte en la muñeca (que así no te vas a suicidar, idiota) pero qué bien sabe morderse la lengua. Qué bien sabe morderte el labio. Todas esas cosas que surgen y no puedes evitarlas, torrentes de conciencia como lluvia, acordes, silencios, suspiros, números, flores, poemas. Y una rueda que gira y se acerca y te atropella y nada más porque no estás muerto aunque quisieras. Porque dudas. Porque no sabes si lanzarte a la vía del metro o si posarte suavemente sobre ella cuando se acerca el tren. Porque no, porque ya has madurado, porque el punk rock seguirá vivo pero los adolescentes ya están muertos. Ayer vi dos emos en Plaza de España. Yo pensaba que todos habían mutado en hipsters, pero esos estaban ahí. Esos sí que eran hipsters. Pero sólo quedan dos porque los adolescentes de hoy en día sólo escuchan electrolatino y a Miley Cyrus. Porque hay una crisis y no se puede solucionar con drogas. Porque mira tú, que la poesía ha venido para quedarse. Porque siempre quedarán los restos de lo que un día fuimos. Porque tú sí que has sido. Gilipollas, subnormal. Pero ya maduras. Ya no lees tanto a Stephen King, ahora lees libros de autoayuda porque quieres aprender a ser feliz y no sabes. Porque te falta algo. Te faltas. Joder, si no has abierto tu corazón cómo van a encontrarte. Si no sabes darte quién va a poder recibirte. Si no se puede ser más triste. Sólo tienes que ser tú mismo. En vez de preguntarte quién eres, sé. En vez de preguntarte quién debes ser, sé. No te quedes mirando cómo la vida pasa, y vive. Lo único que tienes que hacer es disfrutar, disfrutarte. Salir a la lluvia y mojarte. Grita, salta, haz el gilipollas. Sonríe. Haz que sonrían. Para.

He llegado a la conclusión de que mi único objetivo en esta vida es hacer del mundo un lugar un poquito mejor. Yo lo único que quiero es generar felicidad. Generar la máxima felicidad posible. No hace falta nada más. Todo lo demás sobra.

Ha llegado el fin del mundo y te ha pillado lavándote los dientes en pijama.

Salta sobre la luna.

Esto tiene más sentido que todo lo que dicen en los informativos.

Lo único que cuenta eres tú.

Dame más de ti.

Hola, sí, la tercera puerta a la derecha.

Bienvenidos al primer viaje espacial de vuestra mente.

¿Quieres un chicle?

No me pises.

Una pizza familiar con extra de queso.

En el cielo son veganos.

04 junio 2014

La magia de la poesía (poema)

Tus ojos me piden que me lance sin salvavidas,
que sea tu hombre al agua,
que pierda el miedo a ahogarme en tus orillas,
dicen que el mar es tierra firme en tu mirada.

Lo sé, pero es que tengo miedo a las tormentas,
a ser un náufrago sin isla,
a hundirme en tu ausencia,
a descubrirme a la deriva y sin tus abrazos.

Pero cada vez que sonríes se abren los cielos y los versos,
se ilumina el mundo,
calmas el mar y caminas sobre las aguas,
enamoras a todos los marineros.

Sonríes y los poemas nadan.
Sonríes y las sirenas te envidian.
Sonríes y las palabras flotan.
Sonríes y empiezo a creer en la magia.

Esa magia que hace desaparecer el mundo cada vez que te veo,
que inunda de amor todos los barcos,
que me pierde
-que me pierdes-
cada vez que te tocas el pelo.

Esa magia por la que existen los poetas,
ese embrujo que hace que exista la alegría,
ese hechizo por el que las palabras bailan,
el encantamiento que hace que me encantes.

No sé,
contigo
ya
no
tengo
miedo
al
miedo.

Eres la solución a todos los problemas.
Eres la palabra exacta
en el beso exacto,
el verso en los labios,
eres que sí.
Que sí.
Siempre.

Eres la magia de la poesía.

Quike D-B

22 mayo 2014

Desde que no estás, mis años tienen cuatro inviernos

Diciembre, enero, febrero: invierno.
La nieve sepulta mis recuerdos
y no espera derretirse por tu ausencia.
Los árboles son una absurda metáfora de mi alma:
están desnudos.
Soy un perdedor a bajo cero,
un derrochador de temperatura;
busco calores en otros brazos
y sólo encuentro inviernos en diciembre,
escarcha en enero
y enigmas congelados de otras vidas en febrero.

Marzo, abril, mayo: invierno.
Sin ti los meses pasan como granizo
y no dejan de dolerme los surcos que hacen sobre mi suelo.
Las nubes protegen mi corazón helado:
lo mantienen a baja temperatura.
Es diferente echarte de menos sin distancia
pero a cincuenta grados negativos,
esperar el sol y la playa de tu espalda
y recibir ventiscas en marzo,
aludes en abril
y heladas mentiras de otras bocas en mayo.

Junio, julio, agosto: invierno.
El calendario está tan frío sin tu aliento
que no sé si sobreviremos sin tu cuerpo.
Mis caminos se han cubierto de nieve: no sé hacia dónde ir.
Empezaré a buscarte cuando acabe la tormenta,
cuando el sol derrita mis miedos a perderte,
cuando pueda caminar sin resbalarme
y no haya más heladas en junio,
trineos en julio
y fríos amaneceres en otras camas en agosto.

Septiembre, octubre, noviembre: invierno.
Soy un puerto de montaña sin cadenas
y no puedo escapar de este frío sin tus piernas.
Los mapas no reflejan ya mis huellas:
estoy perdido.
Me perdí el día que te fuiste,
desde entonces sólo tengo invierno;
otras vidas, otras bocas, otras camas
y almohadas de hielo en septiembre,
nieve en octubre
y una espera interminable en otras chicas en noviembre.

Desde que no estás, mis años tienen cuatro inviernos.

Quike D-B

18 mayo 2014

Tu mercado de valores

Cuál es el precio para alcanzar tus ojos.
Cuánto cuesta acariciar tu piel.
Cuánto vale uno de tus susurros.
A cuánto cotizan tus besos.
Qué hay que pagar por sonrojar tus mejillas.
A cuánto están tus sonrisas.
Qué precio tienen tus abrazos.
A cuánto me dejas un suspiro,
una mirada,
decir tu nombre.
Cuál es el valor de tus pisadas,
cuánto me costaría ser tu suelo.
A quién tengo que pedirle un préstamo para comprar el aire que respiras.
Cómo adquirir las acciones de tu pelo.

No hay ministro de economía que pueda responderme.

Quike D-B

11 mayo 2014

El poema que no es poema

Ahora voy por las calles,
lo lógico sería pensar que es un paracaídas más frontal,
a primera vista
odio los tópicos a los que la gente suele acogerse.

Colaboradores
sin red,
con dificultad pudimos recoger el esquife.
Soy un yo de tres años.
La evidencia empírica hoy disponible
no es capaz de resolver el interrogante.
Sigamos llamando.

El principio en cuestión está sujeto a dos características:
1. Querer como mejor sepamos.
2. Poblar nuestra vida de nombres.

Cinco eran los rivales del antiguo mendigo.
-Pues eso, que muchas gracias, señor fulanito.
Nadie es dueño de las palabras.
Su madre se echó a llorar cuando su hijo le comunicó por teléfono que se marchaba.
Imposible dejarlo.

Quería llorar, pero no podía.
Cuentas
escritas desde la tristeza que dibuja la rima
y su autoexclusión en una granja tejana
junto a la frontera de México
y el abandono del alcohol.

Un millonario de Maryland emplea su tiempo en vestirse de Batman y visitar a niños hospitalizados para que puedan conocer a su héroe.

La fotografía es una disciplina que requiere paciencia y visión.
Porque una pequeña ayuda
puede cambiar la vida de alguien.
El artista ha continuado desarrollando esta idea.
La curiosidad es lo que te hace mover el culo de tu zona de confort.
Murmuró algo entre sueños y volvió a dormirse.

Para siempre.

Quike D-B