09 junio 2017

Mar adentro

Un barco se hunde reflejando el fracaso de un capitán triste.
Me duele la cabeza
de tanto pensar
en dejar de pensar.
Soy un capitán navegando por las
rebeldes
aguas de la depresión.
Subir, bajar,
marearse.
No hay comida en el almacén.
No hay hambre en el mar.
Estoy bien pero estoy mal,
sólo me duele un poco la cabeza,
no me acostumbro al constante
pero irrepetible
movimiento del barco.
Desorden alimenticio.
No hay hora para dormir porque no puedo
dormir.
Estoy cansado, muy cansado, siempre
cansado.
Siempre pirata, con la botella.
Siempre bebiendo, soñando con sirenas.
Las sirenas de una ambulancia,
“murió en el acto”
al caer desde el noveno piso.
Nunca vivió en un noveno piso,
siempre vivió en el camarote del segundo.
Saltar es diferente en el mar que en tierra.
En el mar las sirenas te salvan,
en tierra las sirenas te recogen
para llevarte muerto al hospital.
Te queman y entierran tus cenizas.
En el mar eres pasto de los peces,
como si los peces pastaran,
como si la muerte fuera buena
porque es buena
porque la deseas a veces
pero no quieres desearla.
Morir no acaba con el dolor,
sólo lo traspasa de una persona a otra.
Y tú no quieres que tu tripulación sufra tu ausencia.
No quieres ser comida, todavía.
Me duele la cabeza
y el barco se está hundiendo.
Los cadáveres flotan,
podría ser tan fácil como eso.
Ya no quedan piratas:
sólo queda la calavera.

02 junio 2017

Cómo ser un creador de contenido online


Me llamaron Creador de contenido y me pidieron que creara contenido. Eso era, ni más ni menos, lo que tenía que hacer: crear contenido. Pero ¿cómo se crea contenido? ¿Qué es crear? ¿Qué tipo de contenido se crea?
El contenido no se crea ni se destruye, se contiene. Lo dice su propio nombre. Es evidente. Entonces, crear contenido es crear algo que se contiene. Algo que contiene una web. Es, al fin y al cabo, rellenar. Me dijeron, por tanto, que rellenara webs.
Imagina un mundo vacío, desértico, donde no hay nada. No hay ni siquiera horizonte. Ni cielo ni suelo: nada. Eso es la web vacía. Una web sin contenido. Es raro que alguien quiera estar ahí, pues se aburrirá con total seguridad. No puedes hacer nada. Diréis que para los vagos es un buen lugar, pero os equivocaréis. No se puede ni dormir en un sitio donde no hay nada. 
Aquí aparezco yo entonces, como una mano invisible que pudo aparecer por la cabeza de un tal Adam Smith. Aparezco yo sobre la nada, bajo la nada, entre la nada, a los lados de la nada. No hay nada más que yo, el creador de contenido. La web ya no es sólo una web: ahora tiene un creador de contenido que la rellene, para ser contenedora de algo: de contenido.
Entonces decido el negro como fondo, y es que aparece una paleta de colores. Y elijo el negro, negro noche, negro muerte, negro como mi pequeño corazoncito. Negro como mi alma. Ups, qué estás haciendo. Estoy creando contenido. Conteniendo el negro en esta nueva web. Pero queda un negro aburrido, solo negro, triste negro. Hace falta algo más. Algo divertido. Algún animal. Y como el homo sapiens está muy visto, añadamos un mono. Vamos a añadir también una cuerda. El mono se pone a saltar a la comba, y ya hemos creado contenido que vale la pena, porque un mono que salta a la comba es algo que se puede contener en una web. No se puede poseer, o no se debe, dado que no estoy a favor de la posesión de animales. Son libres, o deberían serlo, y no debemos sentirnos superiores a ellos. Un mono salta a la comba por decisión propia en nuestra web. Ya tenemos contenido y no podemos estar más contentos. Añadimos una barra superior en la web, es más contenido, es contenido para contener, un contenedor de páginas, un menú. Como el de tu restaurante vegano favorito. El mono ya no salta a la comba. Le has dejado de prestar atención y no sabías que era un mono depresivo y con tendencias suicidas. Necesitaba terapia, pero nunca quiso decírselo a nadie. Ahora su cadáver cuelga inerte de la cuerda, balanceándose un poco. Se ha ahorcado. Hay cosas peores, no te preocupes. La vida para él quizá lo fuera. Ser contenido no es fácil. Tener una barra superior tiene sus peligros.
El cadáver del mono cuelga y también lo empiezan a hacer palabras, sueltas, que se deslizan lateralmente, horizontan nuestra visión del contenedor y se debilitan lentamente hasta quedarse sin energía: no tienen suficiente glucosa y pueden morirse al marearse, quedar en coma. Hipoglucemia. Cuerpos cetónicos. Hemoglobina. VCM (volumen celular medio o volumen corpuscular medio). La muerte es un concepto básico en el que influyen diversos factores. Un mono muerto, una vena obstruida, una vida limitada: todo es contenido.
He venido aquí a dar cobijo. A cuidar algo que no deseo, a proteger lo sucio, a salvar una especie que es la mía y que es terror. Únete al VHEMT. Vehement. Vehemente. Del lat. vehĕmens, -entis. 1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa. Deja de tener hijos, no perpetúes esta especie que sólo mata. 2. adj. Ardiente y lleno de pasión. Ten pasión ardiente pero antes protégete de la reproducción. O no tengas esa pasión veneno. Cáncer. SIDA. Contenido. 3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos. Para. Respira. Reflexiona. Tú no mereces esto.
Cobijo a los que no lo merecen, muerte para los débiles; ¿es eso lo que queremos?
Somos una web negra en la que cuelga el cadáver de una humanidad suicida. Somos un bote de pastillas para dormir, la tráquea obstruida de un ahogado, somos un matadero lleno de música pop comercial japonesa.
¿Qué es crear? ¿Quién eres tú para preguntarlo? La lucha nunca será la solución, El amor es difícil de encontrar y te conformas con copias baratas. Falsificaciones. Mentiras. Y sigues llorando. Aparece una luz en el negro de esta web. Aparece el color. Siempre hay espacio para el color. Movimiento. Imagen, todo es contenido si se puede contener. Un vídeo de YouTube. Una canción en mp3, tu grupo ruso favorito de primeros de los años dos mil. Una foto de tu mascota, aunque sea una piedra. La quieres. Nombre, biografía, foto de perfil. Una noticia de cualquier periódico. Un periódico online para los magos y brujas que estudian en Hogwarts. La cuenta de tu banco. Todo es contenido, todo es baldío, todo es pasado.
No somos una película romántica porque no existimos y, aún así, seguimos doliendo por dentro. El cadáver en descomposición de este mono que es la vida cuelga de una tensa cuerda en nuestra web. Ya sabes cómo ser creador de contenido. Ahora, simplemente, vuelve a tu madriguera y púdrete entre tus desgracias. No merece la pena seguir luchando. No hay esperanza.

28 abril 2017

El nuevo pop comercial de Paramore

Resulta que aunque parecía que no, Paramore ha vuelto. Hayley Williams, Taylor York y Zac Farro (sí, Zac vuelve a la batería) sacan nuevo disco el próximo 12 de mayo. Se llamará After Laughter y me da mucho miedo. Me da miedo porque ya han sacado el single, Hard Times, y no me termina de gustar lo que están haciendo. Ya en el disco homónimo se veía una clara evolución de la banda, alejándose del sonido más punk hacia el lado más pop alternativo, pero molaba. Porque era ecléctico y experimental y porque todavía quedaba algo de esa esencia de los primeros discos.

Hasta ahora.

Lo que escuchamos en Hard Times es un hit pop comercial que bien le podría salir a cualquier grupo de moda. Es una buena canción, tengo que admitirlo. Y me gusta. Sin embargo, ya no veo a Paramore en ese sonido. No veo el Paramore pop-punkero de antaño. Y me da rabia.

Dicen que quien no evoluciona muere. Estoy contento de que Paramore venga con disco nuevo, y tengo interés en ver qué han hecho con el resto de canciones de After Laughter. Según lo que me parezcan, estaré feliz con la evolución o disgustado porque no supieron morir a tiempo. El tiempo (y las canciones) lo dirán.

Mientras esperamos a la salida del disco (que probablemente acabe comprando, con que una canción me recuerde al Paramore de antes), aquí os dejo el tema de Hard Times y debajo una entrevista bastante actual a Hayley donde cuenta cosillas muy interesantes.






¡Un saludo!

25 abril 2017

¿Qué camino seguir cuando no hay ningún camino?

La vida es un viaje en tren y a veces pisamos estaciones.
La vida es un árbol largo y podemos posarnos en sus ramas a medida que ascendemos por su tronco.
La vida es un ciempiés y nos ayudamos con cada uno de ellos para seguir avanzando. Seguir avanzando. Seguir avanzando.
La vida es el camino de tierra de un cementerio. Morimos en cada una de las tumbas con las que nos cruzamos. Pero siempre permanecemos. Siempre permanecemos.
Permanezco pero avanzo, no puedo detenerme.
Nada puede detenerme.
He perdido el control y no puedo parar, apártate de mi camino.
Yo no quiero hacerte daño pero no sé cómo evitarlo.
La vida es la vida es la vida.
Dejar la mente volar y llorar y reír es a veces tan parecido. Tan difícil. Tan te quiero que se esconde detrás de vete de aquí que no te quiero doler.
Los sentidos asustan más que los monstruos.
Abrazo todas las noches un monstruo de peluche de espinas.
¿Cómo podemos detenernos si no tenemos el control, si no sabemos siquiera cómo empezó a rodar? Somos una película que no llega a Crepúsculo cuando aspirábamos a ser algo de Tim Burton.
Nos brilla la muerte. Nos deja ciegos.
Permanecemos porque no sabemos si queremos irnos. Permanecemos porque siempre nos estamos yendo. Esperábamos que nos mataran los dedos de Bram Stoker pero dejó de escribir.
Todo fluye, como la sangre que cae por un desfiladero de piel de muerte, dulce, letal.
Todo fluye y sin embargo estamos colapsados y no sabemos nada. No tenemos el cuchillo agarrado por el mango, nos estamos cortando las manos con este filo de hielo de lágrimas.
Todo esto son sólo palabras. Sólo palabras.
Palabras que discurren por las aceras de una ciudad en ruinas, palabras que son fango y ceniza, palabras que no se pueden sostener a sí mismas.
Todo esto es lluvia que cae, nos cala, y se va. Nos evaporamos.
No puedo parar pero permanezco pero siento y no quiero sentir.
Sentirse estancado en un mundo que no deja de girar y girar, dejarse llevar sin controlar nada, brotar de la tierra porque se extravió una semilla. Ser el árbol diferente. No encajo.
No sé quién soy qué quiero ser dentro de cinco años qué estoy haciendo con mi vida.
Avanzo porque el mundo avanza. Caigo por la inercia, estoy siempre rodando por el suelo, clavándome los cristales.
Veo una línea en el suelo y creo que es por donde debo seguir, pero voy dando tumbos, todo gira, todo es blanco y negro. Suenan canciones de la adolescencia.
Si no sé dónde estoy ni cómo he llegado aquí, cómo voy a saber adónde ir. Cómo querer seguir.

17 marzo 2017

La dificultad de montar un negocio en España

Este país es una vergüenza a la hora de ayudarte a montar un negocio. Son todo trabas y complicaciones que no ayudan en absoluto a desarrollar una nueva empresa. Lo admito: estoy muy cabreado y todo lo que salga aquí puede ser sólo fruto de la frustración y el enfado en caliente. Y qué.

En primer lugar, dependiendo de cada tipo de negocio, se necesitan miles de permisos y mierdas que hacen que sea todo complicadísimo. En mi caso, era necesario que obtuviera, además de las licencias de higiene y salud, un certificado de manipulador de alimentos, tal y como estipulan el puto Reglamento (CE) 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo de 29 de abril de 2004 relativo a la higiene de los productos alimenticios y el jodido Real Decreto 109/2010, de 5 de febrero, por el que se modifican diversos reales decretos en materia sanitaria para su adaptación a la Ley 17/2009, de 23 de noviembre, sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio y a la Ley 25/2009, de 22 de diciembre, de modificación de diversas leyes para su adaptación a la Ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio.

La movida, hacer un examen, pasarlo y pagar las tasas. Bien. Luego, ya con la idea de negocio totalmente preparada, con un modelo de negocio férreo y consistente, con el posiblemente mejor business plan de la historia de todas las jodidas empresas de este puto universo, formalización de la empresa. Un caos de cojones, la verdad (aunque al parecer antes era una movida mucho peor). Total: primero la administración con Hacienda. Papeles y más papeles sobre el alta en el IVA, el AIE, la declaración censal, una declaración previa al inicio de operaciones y conseguir, por fin, ese puto numerito que hace de tu empresa una empresa: el CIF.

La inscripción en el Registro Mercantil: otro lío de narices. Había problemas con el nombre de mi sociedad. La razón social de la misma no le gustaba al tío del Registro, vaya. Pollas S.L. No era un nombre que estuviera registrado. Ninguna empresa en España se llama así. Teóricamente, ese podía ser el nombre de la empresa de mi nuevo negocio. Pero no, resulta que al señorito de los cojones no le da la puta gana darme el visto bueno. Que la razón social no se corresponde con la actividad de la empresa y que según no-sé-qué ley, no se puede denominar a una empresa con un nombre malsonante. No veo qué tengan de malsonante los pollos hembra. Pero vale que era para una empresa de helados. Unos helados geniales: yogur helado con forma de pollo. Y vegano, además.

Después de mucho discutir, me voy del Registro sin la constitución de la sociedad. Bueno, pasadas las semanas decido que la empresa se llame HELADOS DE POLLO S.L. y voy al banco, al Registro, más papeleos, Seguridad Social... Hay miles de cosas, es todo una locura.

El alquiler del local lo tenía ya claro. Había apalabrado ya un local pequeñito en Chueca, que había sido ya de otra heladería que pertenecía a una cadena de heladerías. Así que tenía el material y todo listo. Pero bueno, necesitaba registrar la marca. Y, como no podía ser de otra manera, el mismo problema que me dieron en el Registro Mercantil me lo dieron en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Fueron tres semanas de intentarlo, hablar con abogados para que me asesoraran (tengo buenos amigos abogados) y finalmente conseguí el nombre de mi marca: pollas. También registré el logotipo:


El punto era necesario. Si Tumblr lo tiene, mi marca también. No es por ninguna marca de yogur helado. Que conste. Así que parecía que ya estaba todo listo para empezar, de una vez, con la actividad empresarial. Pero no todo es tan bonito como parece. De hecho, todo es una puta mierda en este jodido país de inútiles.

Primero: todo mi material promocional (carteles, flyers, una lona para la pared del local, vinilos para el escaparate y los menús) llegaron tarde y con desperfectos. Al parecer, el color naranja de mi marca no se lleva bien con las impresoras del suministrador. Me salen de color rosa, como una marca de la competencia. Smöuy es rosa, Laollao es verde y Pollas naranja. No podía creerlo. Total: perdemos otro mes para la apertura del negocio, y más pasta que pierdo porque hubo parte del material del que no quisieron devolverme el dinero. Buscar otro proveedor y que hicieran las cosas bien fueron otras dos semanas perdidas.

Mis proveedores de las materias primas, sin embargo, trabajaron todos como auténticos profesionales y no tengo nada que reprochar. Estoy muy contento y seguiré trabajando con ellos.

Finalmente, ya está todo preparado para la apertura de Pollas, en la C/ Pérez Galdós, 15, en la zona de Chueca, el próximo 1 de mayo. He preferido darme el mes de abril de margen para posibles imprevistos. La heladera funciona perfectamente. Los moldes de forma de pollo también. Todo está listo. Estoy preparando una campaña de marketing importante, tanto de guerrilla por la zona como en redes sociales. He contactado con medios especializados en helados para que hablen de Pollas en los próximos días. 

El 1 de mayo, señoras y señores, será una fiesta. Bienvenidos a mi nuevo proyecto. ¿Queréis un helado?

(Este texto es un relato de ficción. Nada de lo escrito en él debe considerarse en serio.)

09 marzo 2017

Malasajam: 14 de marzo

¡Hola a todas y todos!


El próximo martes, 14 de marzo de 2017, estaré como poeta invitado en Malasajam, la jam session de poesía que organiza Carlos Guerrero en Obsoleto bar (aquí un mapa) todos los martes. Intento pasarme por ahí siempre que puedo y es todo un honor poder formar parte del elenco de invitados que han pasado ya por ahí. No puedo menos que agradecerle a Guerrero que haya querido contar conmigo.

Recitaré algo de Uni-versos, pero como ya me parece que es cosa del pasado, me entregaré a vosotros sobre todo con poemas nuevos, algunos de los cuales aún no he enseñado a nadie.

Será a las 21:00h en el número 28 de la calle San Vicente Ferrer, en Malasaña, entrada gratuita (pero consumid algo, ratas) y después del minirecital habrá jam, por supuesto, así que estáis invitadísimos a recitar o cantar (o lo que queráis) algo. Espero veros por ahí, disfrutando de la poesía y la cerveza, si es que hay alguna diferencia entre ambas.

Aquí os dejo el evento de Facebook por si sois de esos que, como yo, tiene la necesidad de ponerlo todo por las redes sociales.

¡Sed felices y nos vemos el martes!

13 febrero 2017

¡He estado en la radio!

¡Hola a todos! Hoy es el día de la radio, y quería aprovechar esta fecha para publicar en mi blog el programa de radio en el que estuve el pasado viernes con mi amigo Víctor Moratalla. 

Fue una experiencia preciosa de la que disfruté muchísimo y que me encantaría repetir. Aquí os dejo el programa, en el que analizamos varias canciones y donde me animo a hacer un truco de magia.



¡Un saludo!

16 enero 2017

Volver a ser


Destrozo mis dedos en sangrientos muñones
y me hago espíritu silvestre,
me hago cuerpo putrefacto en dos semanas,
me hago alimento de bestias del bosque,
me fundo con la tierra en cenizas,
vuelvo a nacer esencia.

Vuelvo a vivir con los animales del hábitat,
a ser porque sé que somos,
a comer carroña con el lobo solitario,
a esconderme, débil, con el zorro pelirrojo,
mentiroso,
y soy, por primera vez, mi propia víctima.
Ojalá por primera vez.

Aúllo a la luna y amo a la noche
y soy de nuevo libre en la espesura.
Me diluyo entre las sombras,
destruido y abierto,
soy todo yo una herida que alimenta a los roedores que viven de la muerte.
Soy el pasto y las vísceras,
soy un nuevo manjar sabroso.

Escribo y muero,
me deshago en letras, hierbas y raíces,
dejo de echar de menos.
Dejo de ser para ser ellos.
Soy todos de nuevo.
Soy la sangre. La carne. El fuego.

Porque no puedo vivir inerte,
no quiero sólo darme,
deseo darme y recibirme,
vivirme con vosotros,
aunque sea muerto.
Pero que sea adrede.
Darme porque yo también me quiero.

Y como el lobo solitario,
como el buitre carroñero,
como los queridos gusanos a los que doy cobijo,
quiero yo también saber vivirme estando muerto.
Aprovechar, siendo alma, con ellos mi cuerpo.

Me he desvivido tantas veces
por deseos imposibles que ya no siento
que nutrirme de mis carnes
espero que sea mejor que sostener mis huesos.
Que sentir que soy de otros no me haga sentirme desperdicio.

Soy esencia, soy el bosque, sé que vuelo.
Floto entre los árboles,
vivo entre raíces,
escupo mis miserias que dejan ya de ser tristes.
Estoy contigo porque estoy en todas partes.
Ven al bosque.
Soy camino.

Ven y vívete conmigo y seamos juntos el follaje,
que nuestra cama sean espinos
y nuestra madrugada sea salvaje;
vamos a despedirnos
y que, por una vez,
sea de verdad para siempre.

30 diciembre 2016

Adiós, 2016

Se va el año y es época de recordar y hacer un balance de lo que ha pasado este año. Y la verdad es que no quiero hacerlo. No quiero recordar.

Ha sido un año con cosas muy buenas y con momentos muy malos. 

He terminado la carrera, he empezado a trabajar, me he mudado de casa (a medias), he escrito, he leído, he ido a un montón de conciertos, he viajado, he bebido miles de cervezas, he vivido poemas, he conocido a gente preciosa que me hace muy feliz. Y he disfrutado con la gente que quiero que ya conocía y con los que soy feliz.

Pero ha habido cosas malas, dentro de esta cabeza y este corazón, y fuera. He sufrido por personas a las que quería. He perdido a mi abuela, que si está en un Más Allá, espero que sepa que la quiero. He pasado momentos de tristeza, he llorado, me he sentido solo (demasiado). 

Si tuviera que hacer un balance, diría que el 2016 ha sido un mal año. Pero un mal año con cosas buenas. Lo he llevado bien, he vivido (o me he dejado vivir). Me han ayudado a vivir muchas personas. Eso es lo que vale la pena. Las personas.

Queda un día de este año y empezará el 2017. Prefiero los años impares, creo. A ver si hacemos del 2017 un buen año, porque es algo que no viene solo, hay que hacerlo. Hagámoslo juntos.

21 diciembre 2016

Apretar mucho los dientes cuando duermes


El desdén de una mirada que ya no muerde
-dulcemente-,
la experiencia inexacta de no tenerse a uno mismo,
una
                 rata
                                   muerta
que no deja pasar el agua por el sumidero.
Que no deja fluir las lágrimas,
que sigue mordiendo y contagiando,
una rata que es veneno dolor muerte.
Volver a ser uno sin idilios ni aviones de papel,
agarrar las manos en el abrazo,
soñar que seguimos soñando.
Volar en alfombras que son raíces.

La estufa fría del dolor y la amargura
se pudre en el fango sórdido de tus pupilas tristes.
El llanto es ahora lodo, la cara es barro,
la sonrisa es mierda.
Somos curiosos incluso cuando no queremos querernos.

Amar es dar lo que no tenemos incluso cuando no tenemos nada.
Amar es apuñalarse y tragar la sangre.
El amor y la muerte se parecen demasiado.
Demasiado a verte y no tocarte
por miedo a abrasarme las manos.
Huele a podrido y no son mis sueños:
son tus pestañas que, preciosas,
aletean mágicamente como murciélagos chupasangre.
Mariposas negras que arrancan la piel a mordiscos.
Qué bonitas tus pestañas cuando miras al sol y se derriten.

Eres tan bonita que ojalá me dieran uno de tus huesos cuando mueras.
Un fémur tuyo sería mi nuevo amor platónico
en un plato de lentejas frías.
Quisiera ser árbol para hacer raíces en tu estómago y vivir en tu vientre.
Nacer de tus cenizas como si fuera un fénix.
Volar a nado tus cicatrices que se vuelven heridas abiertas.
Tragar tu sangre en arcadas de amor verdadero.

Si no te he soñado todavía es porque serías la pesadilla más bonita del mundo.
Porque me da terror despertar y que haga tanto frío
que tenga que taparme hasta la cabeza con la manta.
Ya es invierno y te estás volviendo escarcha.
Escárchate conmigo si te atreves.

Seamos muérdago creciendo entre las ruinas de un cementerio.
Veamos películas de Tim Burton agarrados de los pies.
Fumemos hasta convertirnos en la nueva foto de las cajetillas de tabaco.
Fumar mata. Vivir también.
Mátame, que quiero vivirte y no sé cómo se hace.

Contemos hasta diez las gotas de sangre y volvamos
la cabeza
hasta ahorcar los miedos.
Aráñame con tus dedos carámbanos de hielo
mientras me dices que me quieres así,
muerto y triste.

Muerto y frío.

Muerto y muerto.