04 junio 2014

La magia de la poesía (poema)

Tus ojos me piden que me lance sin salvavidas,
que sea tu hombre al agua,
que pierda el miedo a ahogarme en tus orillas,
dicen que el mar es tierra firme en tu mirada.

Lo sé, pero es que tengo miedo a las tormentas,
a ser un náufrago sin isla,
a hundirme en tu ausencia,
a descubrirme a la deriva y sin tus abrazos.

Pero cada vez que sonríes se abren los cielos y los versos,
se ilumina el mundo,
calmas el mar y caminas sobre las aguas,
enamoras a todos los marineros.

Sonríes y los poemas nadan.
Sonríes y las sirenas te envidian.
Sonríes y las palabras flotan.
Sonríes y empiezo a creer en la magia.

Esa magia que hace desaparecer el mundo cada vez que te veo,
que inunda de amor todos los barcos,
que me pierde
-que me pierdes-
cada vez que te tocas el pelo.

Esa magia por la que existen los poetas,
ese embrujo que hace que exista la alegría,
ese hechizo por el que las palabras bailan,
el encantamiento que hace que me encantes.

No sé,
contigo
ya
no
tengo
miedo
al
miedo.

Eres la solución a todos los problemas.
Eres la palabra exacta
en el beso exacto,
el verso en los labios,
eres que sí.
Que sí.
Siempre.

Eres la magia de la poesía.

Quike D-B

22 mayo 2014

Desde que no estás, mis años tienen cuatro inviernos

Diciembre, enero, febrero: invierno.
La nieve sepulta mis recuerdos
y no espera derretirse por tu ausencia.
Los árboles son una absurda metáfora de mi alma:
están desnudos.
Soy un perdedor a bajo cero,
un derrochador de temperatura;
busco calores en otros brazos
y sólo encuentro inviernos en diciembre,
escarcha en enero
y enigmas congelados de otras vidas en febrero.

Marzo, abril, mayo: invierno.
Sin ti los meses pasan como granizo
y no dejan de dolerme los surcos que hacen sobre mi suelo.
Las nubes protegen mi corazón helado:
lo mantienen a baja temperatura.
Es diferente echarte de menos sin distancia
pero a cincuenta grados negativos,
esperar el sol y la playa de tu espalda
y recibir ventiscas en marzo,
aludes en abril
y heladas mentiras de otras bocas en mayo.

Junio, julio, agosto: invierno.
El calendario está tan frío sin tu aliento
que no sé si sobreviremos sin tu cuerpo.
Mis caminos se han cubierto de nieve: no sé hacia dónde ir.
Empezaré a buscarte cuando acabe la tormenta,
cuando el sol derrita mis miedos a perderte,
cuando pueda caminar sin resbalarme
y no haya más heladas en junio,
trineos en julio
y fríos amaneceres en otras camas en agosto.

Septiembre, octubre, noviembre: invierno.
Soy un puerto de montaña sin cadenas
y no puedo escapar de este frío sin tus piernas.
Los mapas no reflejan ya mis huellas:
estoy perdido.
Me perdí el día que te fuiste,
desde entonces sólo tengo invierno;
otras vidas, otras bocas, otras camas
y almohadas de hielo en septiembre,
nieve en octubre
y una espera interminable en otras chicas en noviembre.

Desde que no estás, mis años tienen cuatro inviernos.

Quike D-B

18 mayo 2014

Tu mercado de valores

Cuál es el precio para alcanzar tus ojos.
Cuánto cuesta acariciar tu piel.
Cuánto vale uno de tus susurros.
A cuánto cotizan tus besos.
Qué hay que pagar por sonrojar tus mejillas.
A cuánto están tus sonrisas.
Qué precio tienen tus abrazos.
A cuánto me dejas un suspiro,
una mirada,
decir tu nombre.
Cuál es el valor de tus pisadas,
cuánto me costaría ser tu suelo.
A quién tengo que pedirle un préstamo para comprar el aire que respiras.
Cómo adquirir las acciones de tu pelo.

No hay ministro de economía que pueda responderme.

Quike D-B

11 mayo 2014

El poema que no es poema

Ahora voy por las calles,
lo lógico sería pensar que es un paracaídas más frontal,
a primera vista
odio los tópicos a los que la gente suele acogerse.

Colaboradores
sin red,
con dificultad pudimos recoger el esquife.
Soy un yo de tres años.
La evidencia empírica hoy disponible
no es capaz de resolver el interrogante.
Sigamos llamando.

El principio en cuestión está sujeto a dos características:
1. Querer como mejor sepamos.
2. Poblar nuestra vida de nombres.

Cinco eran los rivales del antiguo mendigo.
-Pues eso, que muchas gracias, señor fulanito.
Nadie es dueño de las palabras.
Su madre se echó a llorar cuando su hijo le comunicó por teléfono que se marchaba.
Imposible dejarlo.

Quería llorar, pero no podía.
Cuentas
escritas desde la tristeza que dibuja la rima
y su autoexclusión en una granja tejana
junto a la frontera de México
y el abandono del alcohol.

Un millonario de Maryland emplea su tiempo en vestirse de Batman y visitar a niños hospitalizados para que puedan conocer a su héroe.

La fotografía es una disciplina que requiere paciencia y visión.
Porque una pequeña ayuda
puede cambiar la vida de alguien.
El artista ha continuado desarrollando esta idea.
La curiosidad es lo que te hace mover el culo de tu zona de confort.
Murmuró algo entre sueños y volvió a dormirse.

Para siempre.

Quike D-B

08 mayo 2014

Dormirte (poema)

En mitad de la noche me han entrado ganas de quererte,
de estar tumbado a tu lado
viendo cómo respiras en sueños,
de hacer un tirabuzón con un mechón de tu pelo,
de acariciar tu mejilla muy despacito
para no despertarte.

Me han entrado ganas de meterme bajo tus sábanas
y de decirte "estoy aquí, preciosa",
de suplicarte al oído que no te despiertes
porque no hay nada en el mundo más bonito que verte dormir,
que sentirte dormir a mi lado.

No te despiertes hasta que sea estrictamente necesario
y, cuando lo hagas,
no te asustes por el beso que te plantaré en los labios.

Sólo siente.

Quike D-B

06 mayo 2014

Desrecuerdos (poema)

Llévate un mundo contigo,
puedes empezar por el final.
Quédate el primer gemido
cuando nos dejamos de mirar.
Davile Matellán 
No sé cómo empezar este poema
y es que se me ha olvidado cómo era eso de
quererte.
Te llevaste mi mundo contigo
empezando por el final
y ya no me queda ni el recuerdo
de lo que era quererte.
La verdad es que nunca tuve buena memoria.

Voy en el metro.
La gente no tiene ni idea de lo extraño que es
querer recordar lo que sentía
a tu lado
y no recordarlo.
Ellos viven sus tristes vidas
sin importarles que ahora voy
sin banda sonora
por la vida.
Tu risa era mi banda sonora.
Ya no recuerdo cómo te reías.

Quizá sea mejor estar solos
o tú con ése
o con el siguiente
o con otro más.
Yo solo,
sólo con tus fotos del Facebook.
Da igual,
tengo más de doscientos amigos.

Se me ha olvidado ya cómo te miraba
pero debía de ser lo más patético del mundo.
Se me ha olvidado el tacto de tus manos
pero seguro que era lo más suave del mundo.
Y se me ha olvidado todo,
cómo me mirabas,
cómo te abrazaba,
cómo nos queríamos
si es que alguna vez lo hemos hecho.

No voy a recordar ya nunca tu sonrisa
porque te la has llevado contigo.
No vendrán tus palabras a mi mente
porque ya se me ha olvidado qué era eso que siempre repetías
y que tanto me gustaba.
Ya no quedan los recuerdos,
sólo quedan desrecuerdos,
antiacordarse de ti todas las mañanas.

Quedarán las fotos.
Quedarán los mensajes
en las redes sociales.
Quedarán las cartas que te escribí
y que nunca te envié.
Quedará lo que tú puedas recordar.
A mí, sin ti, ya no me queda nada.

Quike D-B

22 abril 2014

Underground stories (5)

-Un escritor sin inspiración es como una madre sin su hijo -dijo él.
-¿Cómo lo sabes? Si nunca has sido madre -comentó ella.
Estaban en el metro. Línea 1 dirección Valdecarros. Eran las ocho y media de la tarde de un lunes cualquiera. Acababan de pasar Ríos Rosas. Eran dos desconocidos que hablaban en el metro. Él era escritor, ella madre soltera. Estaban hechos el uno para el otro.
-Porque sé que es como si te quitaran tu único motivo para vivir.
El tren iba bastante lleno, pero a ellos no parecía importarles. Estaban suficientemente separados el uno del otro como para que la situación no fuera demasiado incómoda. Al fin y al cabo, se acababan de conocer.
-No será para tanto. Seguro que sería peor que alguien te robara tu libro y lo publicara y vendiera miles de ejemplares. Además, ¿no os pasa a todos eso de perder la inspiración?
Él rio.
-Sí que jodería mucho que me robaran mi obra y la publicaran, pero lo de la inspiración es distinto.
Calló durante un instante. "Próxima estación: Iglesia", se oyó por los altavoces.
-Perder la inspiración es como estar sin aire. Una mente creativa colapsada es como un infarto cerebral. Puedes estar meses en coma.
-Eres muy drástico. Aunque quizá sea cosa de los escritores.
Él se encogió de hombros. Ella le miró a los ojos. El tren se detuvo. Bajaron algunos viajeros, subieron otros. Hubo silencio.
-¿Y en qué estás trabajando últimamente? -preguntó ella, rompiendo el silencio-. ¿Un nuevo best seller?
Él sonrió ante aquel comentario.
-Me quedé a medias con la mayor obra maestra que el mundo haya visto.
-Oh... ¿Estás en uno de esos... momentos sin inspiración?
Él asintió con la cabeza. Una señora pasó a su lado. "Próxima estación: Bilbao. Correspondencia con: Línea cuatro".
Sonrió de nuevo. Una sombra iluminó su rostro*.
-Mi inspiración se fue hace dos meses, una semana y tres días. Hace setenta y un días se marchó y sólo me dejó su aroma en las sábanas, el recuerdo en la mente y un vacío en el alma. Setenta y un días de colapso, sin escribir una sola palabra. Sólo poner los dedos en el teclado del ordenador genera un silencio inmenso en el rincón creativo de mi cerebro.
Ella asintió, comprendiendo de pronto la situación.
-¿Cómo se llamaba?
-Alicia. Se llamaba Alicia.
Una sonrisa se formó en la cara de ella. Una sonrisa insospechada.
-¿Sabes? Yo también me llamo Alicia.
"Próxima estación: Tribunal. Correspondencia con: Línea diez".
-Yo soy Diego. Bueno, o lo fui. Ahora no soy nadie -dijo él-. Por cierto, ¿dónde te bajas? -añadió.
-Voy hasta Sol. ¿Tú?
-Gran Vía.
Silencio. Se paró el tren, se abrieron las puertas; entraron unos, bajaron otros.
-¿Cómo se llama? -preguntó él.
Ella le miró sin entender.
-Me has dicho que tienes un hijo. ¿Cómo se llama?
-Diego -dijo ella con una sonrisa-. Se llama Diego.


*Las sombras, además de oscurecer, en algunas ocasiones pueden iluminar, aunque se hayan documentado muy pocos casos. Para más información, consúltese Luces y sombras: un viaje a la iluminación del ser, de L. K. Simpson, 1936.

03 abril 2014

Cover de Happy, de Pharrell Williams, para #HAPPYPROYECT

#HAPPYPROYECT es un proyecto comenzado por Lara Morello con el objetivo de transmitir felicidad. La idea consiste en grabarse con la canción Happy, de Pharrel Williams, en un vídeo corto, para unir varios en una recopilación. Yo he querido participar en este improvisado y feliz proyecto aportando mi granito de arena, con esta versión propia de la canción. Aunque he destrozado la canción, yo estoy muy happy.



Todo lo relacionado a este proyecto lo puedes encontrar en este enlace.

¡Un saludo!

02 abril 2014

Otro poema sobre la lluvia y nosotros

Llueve
para echarte de menos
y se me arrugan las lágrimas
cada vez que miro tus manos.
Agárrate fuerte,
atrévete a intentarlo.

Habríamos sido más listos
que nadie
con nuestros paraguas de helados
y chocolates
y no con esas sonrisas tontas
de whisky barato
o ginebra maldita.
Qué tristes éramos.

Llovía
y te echo de menos
porque las circunstancias
son tan traicioneras
como mis miedos
y tus prisas
y tanta poesía entre tu pelo.

Prometo no enamorarme en una noche de lluvia.
Nunca más.
Porque prefiero el sol del día
a las nubes grises de la noche
(aunque tu noche fuera mi favorita).
Qué precioso tu pelo mojado.

No te van a engañar mis lágrimas esta noche
porque son tan sinceras que es difícil
(imposible)
confundirlas con la lluvia.
Y mira que yo confundí mil veces
tus lágrimas sin paraguas
con tormentas.

Escribo demasiado sobre nosotros y la lluvia
y es que el cielo la ha tomado con nosotros.
Nos quiere aguar todas las fiestas
y las zapatillas
y no podemos hacer nada para evitarlo.

Este es otro poema sobre la lluvia y nosotros
porque somos tan resbaladizos
y tan transparentes
y a veces tan inoportunos
que no sé
ni tú sabes
ni nadie sabe
cómo terminar este verso.
O esta estrofa.

Y la lluvia me recuerda a tus manos
y tus manos entre las mías
y nuestros sueños dentro,
protegidos,
para no mojarse con nuestras palabras
y nuestras tonterías.

Esas manos frías como la lluvia en invierno,
un invierno de 365 días
excepto en los años bisiestos,
a los que regalamos una lágrima más,
por si acaso.
No pasa nada por llorar si nadie se entera.

Dirás que soy un exagerado
y no tienes ni puta idea de cuánta razón tienes.
Pero más exagerados eran tus ojos
y tus labios.
Tus labios exageraban tanto que casi dolía no besarlos.

Quizás me arrepienta de decírtelo,
pero te quedaba tan bien la lluvia
sobre los párpados
que me da miedo volver a imaginarte
sin sentido
con sentimiento.

Te quedaba tan bien la lluvia
que tu piel
sin ella
parece desnuda
aunque lleves mil abrigos
en el más frío de los inviernos.
La lluvia era tu mejor vestido.

Y así me van saliendo los versos en pasado
sin pensar en un futuro juntos,
sin pensar en noches-paraguas
ni en aromas-resplandor
ni el luces adolescentes
ni en sorpresas a piel de flor.
El futuro no puede recordarnos.

Y sigue lloviendo
y sigo echándote de menos
y, por qué engañarte,
la máquina hace tiempo que dejó de trabajar
y ya no crea ficciones bajo la lluvia.
Ya no le quedan fuerzas a los sueños
para inventarnos bajo las nubes.

Sin embargo,
no encuentro el momento para acabar este poema,
para decirte sí,
vámonos al fin del mundo,
que aquí se nos han acabado las tormentas.

No encuentro el momento porque quizás se haya ido
por el desagüe de los sueños perdidos,
donde las vidas se besan y olvidan
tan rápido que acordarse está prohibido
bajo pena de pena constante.
A quién se le ocurriría.

Toda esta lluvia no cabe en palabras
y yo intentando condensarla,
condensarte
y condensarnos
en unos pocos versos que se llevará el viento.
Así que coge el vaso
y bébete la cerveza
que ya es hora de volver a empaparnos
bajo nuestra lluvia.

Por favor, olvídate el paraguas.

Quike D-B

29 marzo 2014

El reloj de tus ojos (poema)

Hace tiempo que no te escribo
y se me están caducando las palabras,
pero cada día que pasa te pienso más
y cada noche que pierdo te sueño más intensamente.
No he dejado de mirarte
cada vez que cierro los ojos.
No he dejado de esperarte
cada vez que me pregunto la hora.
Qué hora será en el reloj de tus ojos.

Cada día te necesito más
y sigo sin saber quién eres.
Todos dicen que cuando menos me lo espere
aparecerás
y todo irá sobre ruedas.
Y te espero
pero
no paro.

Deja que sea mi bici la que vaya sobre ruedas
y dame la mano para volar juntos
hasta la luna.
Vamos tan alto que nos duelan los sueños.
Vamos tan lejos que se curven los cuentos.

Seamos las letras de un cuento de hadas.
Negro sobre el blanco de mil sábanas mágicas.
Sueña que tú y yo somos un sueño
en la mente más enamorada del mundo.

Tengo que bajar a la tierra,
pisar el suelo con los pies
descalzos,
tocar la arena,
oler tu pelo
y no perderme en tus encantos.

Tanta fantasía me está convirtiendo en humo
y cada vez me parezco más al viento,
que voy pasando
y no pasa nada.
Y así estamos.
Tan separados.

Hoy vuelvo a escribirte porque sé que existes
en alguna parte
luciendo una sonrisa
de mil pares de soles.

Hoy te escribo para no olvidarte.
Para que no nos olvidemos
de que algún día
nos querremos.

Y nunca será demasiado tarde
en el reloj de tus ojos.

Quike D-B