29 diciembre 2017

Hasta nunca, 2017


Se va el 2017, y como intento hacer todos los años, quiero hacer un recorrido de lo que ha pasado este año en mi vida y lo que puedo aprender de ello.

Este 2017 ha sido muy intenso y en gran parte ha sido difícil, no voy a mentir. Para qué mentir, si es mi blog y no me lee nadie. Para qué mentir, si en realidad quiero escribir sólo para mí mismo. Menudo año ha sido este. Tres trabajos, dos casas y poco que se me haya quedado en la mente. Mucho dolor, por desgracia. Porque hay muchas cosas que me cuestan. Pero he sabido pedir ayuda a tiempo y, por suerte, termino el año muchísimo mejor que como lo empecé.

También he ido al FIB, y este año, aunque lo he disfrutado, no ha sido tan bueno. Ha estado cargado de un intento de disfrutar calmadamente la música, cosa difícil en un festival de tal envergadura. Pero el resto del verano, a pesar de que gran parte la pasé en Madrid, fue muy guay.

He escrito, sí, y tengo la enorme alegría de haber terminado Hasta que la muerte nos reúna. Qué le deparará a ese libro aún no lo sé. Lo que sí sé es que mis versos han cambiado, que no escribo igual que lo hacía hace un par de años y que cada vez mi poesía se ha tornado más oscura y tenebrosa porque así ha estado mi mente, así ha estado mi corazón. Lleno de tinieblas.

He leído mucho, no voy a negarlo. He superado con creces mi reto de 30 libros que me propuse en Goodreads, por lo que he conseguido leer una media de tres libros al mes. No está nada mal. A ver si para el año que viene, el 2018, me propongo leer 50. Me parece muy complicado, pero creo que podría hacerlo: sólo es cuestión de organizarse el tiempo.

He seguido haciendo meditación. O quizá lo he retomado.

Este año he conocido a gente maravillosa que me ha llenado la vida de alegría, cuando he estado en el pozo más profundo y oscuro que podáis imaginar. He forjado y afianzado también una amistad que brotaba a principios de año y que es ahora el árbol más fuerte del bosque. Puedo decir sin miedo a equivocarme que mi mejor amiga es la mejor amiga del mundo.

He trabajado en una empresa de música genial a la que he visto tener que cerrar, he formado parte de un proyecto empresarial de biotecnología y, después de unos meses buscando trabajo, estoy trabajando para una multinacional de comercio en internet. He crecido como profesional y como persona, y estoy muy contento con el camino que he llevado. Ya veremos qué me depara el futuro. No quiero parar de crecer.

Me doy cuenta ahora de lo mucho (muchísimo) que he escrito en este blog a lo largo de los ya más de cinco años que tiene. Tantos poemas, tantas reflexiones y tanto contaros mi vida. Y cada año voy escribiendo menos aquí. También estoy usando cada vez menos mis redes sociales. Supongo que se deberá a que estoy dedicando mi vida a hacer otras cosas, pero ahora me da rabia. A ver si en 2018 me pongo de nuevo las pilas para contar por aquí mi vida, porque mirad la diferencia (aunque son con este ya 11 los posts de 2017):
Tener un blog personal mola si lo tienes actualizado, y escribir tan poco este año me da pena. También es cierto que parece que estoy abandonando otros de mis proyectos, aunque no sea así. En Indielocura he escrito sólo 20 posts este año. Mirad lo que escribí en años anteriores:
La diferencia es abismal, y como podéis ver, también ha ido decreciendo el tiempo que le dedicaba. No sé, sigo escuchando música, lo juro, pero algo hay en mí que no me da las ganas de seguir publicando en el blog de música. En Bibliolocura, en cambio, la cosa ha mejorado este año:
Como dije antes, este año he leído mucho, y sí he querido compartir mis lecturas. No como con las pelis que he visto, porque os aseguro que este año me he empapado de cine y, sin embargo, no he escrito prácticamente nada en Filmolocura:
No quiero abandonar estos proyectos. Quiero seguir con ellos, y seguir escribiendo, y seguir haciendo música, y seguir creando y creyendo en mí, y creciendo y viviendo. Intentaré manteneros al tanto de todo lo que voy haciendo. Pero no prometo nada.

Gracias, 2017, por haberme hecho crecer. Seguimos el camino el año que viene. Espero que sea a vuestro lado. Hasta nunca, hasta siempre.

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Adiós, 2016
Se va el 2015
Adiós, 2014, adiós

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